12 de agosto de 2014

UN NUEVO HORIZONTE, UN NUEVO TERRUÑO

Si yo te digo que visité una pequeña viña en la Provincia de Buenos Aires, seguramente lo primero que pienses es en la zona de Médanos al sudoeste de la Provincia. A lo sumo, si estás metido en el mundo del vino podría ser que pienses en el nuevo proyecto que se está desarrollando desde hace dos o tres años en la zona de Chapadmalal. Pero no. Ninguno de los dos casos. Paso a contarte.

A solo 260 km. al noroeste de  Buenos Aires, se encuentra la ciudad de Junín, donde un grupo de amigos se animaron a iniciar un proyecto vitivinícola. Los socios de este emprendimiento son Mariano Tessone y Juan Pablo Richelmini (que nada tenían que ver con el mundo del vino, hasta ahora) y contaron con la colaboración de dos amigos: el Ing. Agrónomo Agustín Idoyaga y Gerardo Pereyra, quien realizó la carrera de Sommelier  y trabajó junto al enólogo Luis Fontana en la Escuela Argentina de Vinos.
Para poder llevar adelante el proyecto, contaron con el asesoramiento profesional de la consultora Eno-Rolland, de la mano de Gabriela Celeste quien luego de conocer el lugar, analizar el suelo y clima de la región, diseñó el viñedo.
Se adquirieron 1.157 plantas en el vivero Mercier de Lujan de Cuyo y se plantaron en un espacio de media hectárea en 13 hileras de 89 plantas cada una con sistema de riego por goteo. Las cepas fueron seleccionadas de acuerdo a las condiciones del lugar y resultaron ser: 
  • 592 barbechos de Malbec (plantas a raíz desnuda) implantados entre el 8 y 9 de noviembre de 2013, 
  • 500 plantines de Petit Verdot implantados el 16 de noviembre de 2013, y 
  • 65 plantines de Cabernet Franc implantados el 13 de diciembre de 2013.
Arriba a la izquierda, Gabriela Celeste. Arriba a la derecha, los barbechos de malbec. Abajo a la izquierda tarea de implantación terminada. Abajo a la derecha, Agustín, Mariano, Gerardo y Juan Pablo.


La nobleza de la vid
A las pocas semanas de darle vida a la finca, las plantas comenzaron a crecer a pasos agigantados, echando ramas de buena calidad y sarmientos de gran longitud. Al tiempo aparecieron hojas y casi de manera inevitable comenzaron a aparecer las amenazas típicas.
Un día, hormigas. Muchas. Otro, gatas peludas. Otro, langostas negras. Todo esto generó un aprendizaje constante en el grupo para combatir, cuidar y mantener el viñedo. Cuando había que fumigar, Mariano se preguntaba “¿Cuánto va de esto? ¡Soy abogado, no jardinero!” 
La cosa es que las vides fueron creciendo, y pasó la primavera, el verano, el otoño y llegó el invierno y con él, el momento de podar. En las siguientes fotos se ve como fue cambiando con el correr del tiempo.



La poda
A principios de Julio recibí un llamado de Gerardo invitándonos a participar de la primera poda de la viña que estaría guiada por Gabriela Celeste. Sin dudarlo aceptamos, conseguimos unas tijeras y nos preparamos para ir. El 25 de julio, junto al sommelier Mauro De Luca pasamos a buscar a Gabriela que había llegado desde Mendoza la noche anterior y partimos rumbo a Junín con mate, facturas y sandwichitos en el auto.
Alrededor de las 11:00 llegamos  y nos estaban esperando para iniciar una gran jornada.
Una vez acomodados, cada uno con su tijera (Mariano, Juan Pablo, Gerardo, Mauro, Maxi y yo) nos ubicamos alrededor de la primera planta y Gabriela nos mostró cómo llevar adelante la poda.  Aquí comenzó la odisea. Cada planta requería mucho análisis (grosor y forma del tronco, cantidad de yemas, forma y orientación de las ramas, etc.) y varias decisiones a tomar (selección del sarmiento correcto, cortar a dos yemas, guyot, corte al alambre, etc.). Si bien al principio fue difícil decidir, a medida que avanzábamos Gabriela nos iba aconsejando por dónde cortar y poco a poco fuimos agarrando ritmo. Se avanzó hasta que Juan Pablo desapareció y a la voz de aura colgamos todas las tijeras. La picada estaba lista y “hacía mucha sed” entre los podadores.


El incentivo
Como premio por haber recorrido tantos kilómetros, soportado la “ola de frío polar”, y haber estado podando  durante la mañana, los anfitriones nos recompensaron con una tabla con lomito, sopresata y panes caseritos a modo de picada. Como plato principal un terrible costillar a la parrilla que se hizo a fuego muy lento, habiendo estado casi cuatro horas asándose y estaba para comerse hasta los huesos.
Por supuesto todo esto fue regado con varias etiquetas como Giménez Riili Buenos Hermanos Merlot 2010, Animal Cabernet Sauvignon, Cicchitti Malbec 2011 y Château Amado Malbec 2011.



To be continued
Antes que nos agarre la modorra y caiga el sol, volvimos al campo. Esta vez, por sugerencia de Gabriela, cada uno siguió por una hilera y se avanzó mucho más rápido.  La consigna de “cortar al alambre” había sido una gran idea y facilitó la toma de decisiones a los que nunca habíamos realizado esta tarea. Otro aspecto que hizo acelerar la poda, fue que se dejó el atado para el final.
Alrededor de las 17:15 Maxi, Mauro y yo emprendimos el regreso a Buenos Aires aunque confieso que particularmente me quedaron ganas de seguir allí. 


Concluyendo la poda
Durante el fin de semana, continuaron trabajando en la viña y el lunes recibimos mensaje de Gerardo  indicando que habían concluido las tareas de poda, atado y limpieza
Desde ya dejamos expresados nuestros deseos de éxitos para este proyecto y estamos profundamente agradecidos por habernos permitido participar de esta hermosa experiencia.

Antes de la poda

Después de la poda

* Las fotos y los collages sin marca de agua pertenecen a Gerardo Pereyra.
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31 de julio de 2014

Cata de Clásicos (II)



Continuando con su labor iniciada hace unos meses para la  revista Ruedas Clásicas, hoy trascribimos la segunda entrega de la sección Cata de Clásicos de la mano de nuestro amigo Pablo Pujadas
Espero que la disfruten.


SELECCIÓN DE LUZ – FUNDACIÓN LORY BARRA
UN FIN SUPERIOR
Por: Pablo Pujadas

Nuevamente comparto con todos ustedes una degustación de un vino que me despierta un automóvil, un constructor, una época en el automovilismo. Más precisamente sobre los autos clásicos. Y en esta ocasión sobre un vino muy particular, tanto por su esencia como por el fin de quienes lo producen. Es por esto que a priori sentía una gran ansiedad e incógnita por degustarlo. Sabía que seguramente me despertaría sensaciones muy interesantes.
Se trata del Selección de Luz Malbec 2012 Roble origen Luján de Cuyo, Mendoza. Es una partida especial de 5.000 botellas de Proyecto de Luz para Mano Amiga. ¡Y aquí me detengo!
Un elemento que tampoco dejaré de comentar en futuras degustaciones: La etiqueta, la cual representa una parte importante en muchos vinos. Por su arte, su mensaje e información.
Con el Selección de Luz Malbec encontré lo siguiente: “El 100% de las ganancias es destinado a ayuda social”. Efectivamente ¡El 100%! Esto me predispuso aún más a abrir mis sentidos para encontrar la derivación al mundo automotor. Mi pensamiento automático fue “… donan la totalidad de las ganancias; tiene que ser un vino exquisito para poder vender muchas botellas y recaudar más”.
Y así es. Y en sintonía con el fin altruista, me encontré con un vino muy agradable y ameno. De los que se pueden tomar todos los días, que caerá bien tanto para el entendido como para el que no lo es.
Proyecto de Luz, empresa social a la cual pertenece la marca Selección de Luz (vinos, aceite de oliva, miel y mermeladas), es un singular proyecto cuyo creador y gestor es Santiago Clément, un muy joven ingeniero agrónomo. Su objetivo es contribuir a generar oportunidades de inclusión y desarrollo para personas en situación de riesgo social, especialmente jóvenes y personas con discapacidad. Todas las ganancias generadas por la comercialización de los productos son destinadas a este objetivo social.

Santiago Clément

Instantáneamente esta degustación me transporta a varios autos. Y también a un fin superior en torno a ellos. En esta ocasión no es ni un auto ni un constructor. Es nada menos que la Fundación Lory Barra lo que el vino despertó en mí.


En las páginas de Ruedas Clásicas se ha referido en más de una ocasión a esta Entidad, creada en 2004 por un grupo de entusiastas siguiendo el legado del recordado Lorenzo “Lory” Barra, un apasionado del automovilismo clásico y sport amateur, que tanto hizo por fomentar la actividad y estrechar lazos en el país y en otras partes del mundo.

Fallecido muy joven, su padre y sus amigos decidieron cumplir su deseo que es precisamente su Misión: "Educar a jóvenes en la recuperación de automóviles sport, clásicos e históricos." Sus objetivos son:
- Promover en la Argentina la educación técnica sobre automóviles sport, históricos y clásicos.
- Impulsar la creación de un taller-escuela propio para la enseñanza de técnicas de recuperación y restauración de vehículos automotores. Complementariamente promover la creación de un museo y centro referente de consulta a nivel nacional para cuestiones técnicas, de registración, y de control sobre vehículos restaurados.
- Apoyar, promover y coordinar actividades educacionales, científicas y culturales concernientes a los distintos tipos de vehículos mencionados. Realizar actividades varias que promocionen la cooperación y camaradería entre entusiastas de vehículos históricos; como así también coordinar actividades del deporte automovilístico a nivel nacional e internacional.
- Promover, organizar y apoyar la realización y difusión de eventos deportivos de automóviles sport, históricos y clásicos; la publicación de libros, otras publicaciones, exposiciones artísticas y otras acciones de difusión en materia de prensa y publicidad.
Sin dudas, tan nobles fines a partir tanto de un vino como de los autos clásicos y la pasión por ellos, constituyen un maridaje casi perfecto.

Volviendo a “nuestro” Malbec, en la cata resultó:
COLOR: De aspecto limpio y fluidez ligera, de intensidad media alta y edad aparente joven.
AROMA: De expresión media, con familia aromática de frutas rojas bien al frente y un balsámico en segundo plano con una complejidad baja.
SABOR: Intensidad moderada, con un dulzor seco y acidez fresca/equilibrada. Alcohol moderado, con un cuerpo ligero/liviano, que ofrece taninos potentes y agradables.
Su final medio ofrece nuevamente una familia aromática de frutas rojas, con algo de vainilla y un retro dulzor.
Adicionalmente posee una relación precio/calidad muy bueno, haciéndolo altamente recomendable.
Al igual que el fin que persigue su joven productor es un vino franco tanto en nariz y en boca.
Realmente una muy grata sorpresa. Esperamos que ambos emprendimientos puedan continuar con éxito con sus respectivos proyectos. Lo mecen ampliamente.

Para conocer más de los mismos, recomendamos visitar sus sitios web:
www.selecciondeluz.com - www.fundacionlorybarra.org

Hasta la próxima y por favor “Beber con moderación” y “Si va a conducir no beba alcohol”.


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25 de junio de 2014

Birra en Berazategui = Beerazategui


Ivo y Juan son dos amigos, asiduos asistentes a las veladas que solemos realizar, que están constantemente tentándome con la gastronomía de la zona sur de Buenos Aires. Fue así como el sábado 21 de junio, con el país paralizado por el partido de Argentina – Irán, me dirigí a Berazategui para probar un manjar que venía postergando hace tiempo.

La cita fue a las 13 en la casa de Ivo y de ahí nos dirigimos hacia Spoon a comer la famosa Paleta de Cordero con papas cuña, que me canse de ver en fotos que me enviaban anteriormente para gozarme.
Pantalla gigante de proyector con partido de fondo, arrancamos con unas bruschetas esperando a Juan que venía desde la Plata. Una rareza que me encanto: bruscheta  de morcilla con salsa criolla. Llego Juan, milagrosamente le guardamos sus 3 bruschetas y 3 minutos después teníamos el cordero con las papas cuñas acompañado con salsa de choclo y salsa criolla. Todo esto fue regado con dos caldos que lleve, aprovechando el servicio de descorche. Para terminar, pannacotta con frutos rojos, espumante y café Nespresso.


Pero la cosa no terminaba ahí, hace tiempo que me venían insistiendo en que debía ir a una cervecería que abrió sus puertas recientemente, así que partimos directamente hacia allí mientras Ivo me recordaba un poco la historia acerca de cómo fue que surgió el proyecto de esta cervecería artesanal.


Llegamos a la cervecería Beerazategui, nos sentamos y pedimos, pero inmediatamente fuimos abordados por Diego que, tanto el como su personal, estaba vestido con la blanca y celeste para hinchar por la selección.


Diego es el brewmaster que lleva adelante la preparación de todas las variedades que se sirven en Beerazategui. Un muchacho con otra profesión totalmente distinta, pero que se lo ve súper apasionado por este hobbie, como lo llama él. Este era su hobbie de garaje, y él era el que siempre llevaba la cerveza a todos los asados de amigos o el que abría una de las barricas de 20 litros que suele tener en su casa cuando llegaban invitados.
Tan bueno es lo que hacía (y sigue haciendo) que todos sus amigos le insistían en lo mismo “¿por qué no abrís una cervecería artesanal?”. Y así nació la cervecería artesanal Beerazategui, en Mitre 498 de la localidad de Berazategui, nombre que se le ocurrió a Laura, su mujer, que lo acompaña en este proyecto conjuntamente con sus amigos/socios Jorge y Bety. Esta cervecería  en la cual se sirven variedades del tipo ALE, de fermentación alta. Cuenta con barra, muchas mesas y un parque iluminado al fondo que en verano debe explotar de gente!. Me sorprendió el menú que además de contar con picadas, cuenta con platos elaborados.
Descendiente de brewmasters, Diego nos hizo una visita guiada súper detallada por todos los estadios de la elaboración de este elixir, e inclusive participamos en parte del proceso.
Primero pasamos por el salón en el cual se inicia todo. Allí tenemos dos tanques abiertos de acero inoxidable y uno cerrado. El primero contiene el agua a temperatura. Pregunté si era agua especial, traída de algún lugar pero no, es simplemente agua de red de Berazategui que pasa por un filtro purificador y se lleva a una temperatura y un pH especifico. El pH se mide constantemente con un aparato digital hasta que llega al nivel adecuado según la cerveza que se esté preparando. El agua pasa a un segundo tanque, también a temperatura, que posee doble fondo y un regador en la parte superior. En este tanque se vuelca la malta y se hace recircular el agua durante determinado tiempo. El doble fondo permite que pase el agua pero no los granos, y así el agua es impulsada hacia arriba logrando la recirculación.
El tercer tanque, es cerrado y recibe el agua malteada. Allí a una temperatura superior, que alcanza los 100 grados, se le agrega el lúpulo en 3 faces distintas. Terminado este proceso, el agua ya con la malta y el lúpulo es enfriada y luego es conducida a los tanques de fermentación en otro cuarto bastante más frío.

Con estas explicaciones nos fuimos a probar las distintas clases de lúpulo, ya que Diego cuenta con algunas bolsas traídas de Alemania que le llegan a través de sus amigos que viajan o que el mismo se provee cuando puede viajar. De hecho, aprovecha estos viajes para elaborar cervezas con sus familiares en Alemania. El lúpulo viene presentado de forma tal que se asemeja mucho a un alimento balanceado, con solo probar una pizca ya se puede degustar el amargor, lo picante y lo especiado de cada clase.
Ya que estábamos en el almacén, también probamos los distintos granos de malta que son más parecidos a un alpiste de tamaño grande, por decirlo de cierta forma. Probamos la malta común; la malta caramelo, que se utiliza en la elaboración de cerveza roja y es mucho más perfumada y dos clases de malta negra similares en aspecto pero totalmente distintas en sabor, una de las cuales recuerda mucho al café. Habría que ver si la gente se acostumbra a que le sirvan cazuelitas de granos de malta, además del maní con cáscara para esperar los platos principales.
Habiendo degustado lúpulos y maltas, Diego se dispuso a romper los granos de malta común y malta caramelo, en proporciones que el bien sabe, para elaborar cerveza roja. Y digo romper, ya que los granos de malta se rompen al pasar por dos rodillos separados específicamente para esta función, que procuran no moler ni triturar totalmente el grano.


Volvimos a los tanques de agua y se agregó la malta de a poco en el tanque de recirculación con agua, mientras se removían con una paleta estilo remo. Solo quedaba esperar el tiempo necesario de recirculación, pero a los pocos minutos ya se notaba el aroma perfumado de la malta y un sabor espectacular y dulzón. No habían pasado 15 minutos y ya el agua ya había tomado una tonalidad característica de la cerveza roja.

Secuencia del proceso de elaboración artesanal
Durante esta fase de elaboración pudimos degustar la roja y la rubia que se sirven actualmente. La rubia es una cerveza con cuerpo pero de fácil paso, con no mucha graduación alcohólica y en la copa se ve con una tonalidad que me recordó a la cerveza de trigo, solo en lo que se refiere a la tonalidad, por ser turbia. La roja, también de fácil paso, con espuma firme y un final más dulce, sin ser dulce obviamente, pero tiene esa nota característica de la roja, además de un dejo floral. Habiendo podido morder el grano de la malta caramelo ahora podes decir “con razón la roja tiene este sabor!!!”.

Esperando el tiempo de “remontaje” de la cerveza roja que se estaba elaborando, pasamos al salón de temperatura controlada, en el cual tenemos tanques cerrados en los que se produce la fermentación a unos 14 grados. En esta etapa se agrega al agua con la malta y lúpulo, una cantidad de levaduras que se reproducen y crecen de forma tal que permite agregar más “agua con malta y lúpulo” al tanque, inclusive en mitad del proceso fermentativo. Las levaduras trabajan en el nivel medio del tanque y al morir decantan hacia la parte inferior del mismo. El líquido en el tanque era reciente, de cerveza roja bautizada Hudson, hace un día que estaba fermentando y pudimos probar una muestra extraída de la base y otra muestra del nivel medio que es la que realmente indica como está evolucionando.

Para finalizar pasamos a la cámara refrigerada, a 2 grados, en la cual estaban los tanques de cerveza elaborada. También se almacenan algunos barriles de roble de 20 litros con cerveza reservada solo para algunos pocos. Probamos una cerveza negra de sabor similar a la Guinness,  que salía del tanque sin necesidad de mezclado con gas carbónico ya que tenía la presión suficiente para servirla. Que espuma señores!, y el sabor… chocolate, café,  especias,  con un amargor y tostado justo y un final larguísimo!. Y del barril compartimos una roja del estilo “casi vino” de color cobrizo casi marrón y sabor a malta, con final dulce y seco.


Cuando nos íbamos Diego nos obsequió a cada uno un vaso copa con la inscripción de la cervecería, los mismos en los cuales se sirven las cervezas del lugar. Y en la mesa que nos habíamos sentado, había una cerveza negra servida para nosotros desde que llegamos, solo que nos fuimos al “tour guiado” y no pudimos disfrutarla. Al batirla seguía generando espuma, después de hora y media! y no había perdido su aroma y sabor.



No quedo más que saludar y agradecer profundamente a Diego, un muchacho amable, abierto, generoso,  que no se guardó ningún secreto a la hora de explicar esta pasión que tiene y que por suerte a partir de este nuevo proyecto en conjunto con su señora y sus socios, podemos disfrutar el resto de nosotros.

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12 de junio de 2014

Cata de Clásicos


Hace ya un tiempo, comenzó a venir a nuestras reuniones un amigo que se metió de lleno en el mundo del vino, aprendiendo, probando, degustando, y sacando sus propias conclusiones sobre los vinos probados.
Pero el vino no es su única pasión. Fanático de los autos clásicos, un día via mensaje de facebook, y luego sentados en un bar, me cuenta que tiene la idea de comenzar a escribir sobre maridajes de vinos y clásicos.

Un amigo de él propietario y editor de la revista Ruedas Clásicas le dió lugar para publicar y hoy, El Vino del Mes, le abre sus puertas para dar a conocer sus notas.
Sin más preámbulos, les presento a Pablo Pujadas y su primera nota publicada.
Espero que la disfruten.


CATA DE CLÁSICOS
Por: Pablo Pujadas

Una noche de verano descubrí algo especial. Degustando un vino (uno de mis placeres aparte de los autos sobre todo clásicos o antiguos) además de descubrir sus sabores y aromas, también me trajo muy rápidamente un enlace a un automóvil. Encontré coincidencias entre ambos, e hizo que, ya siendo ameno y gustoso, terminar de tomarlo fuera bastante más grato. Había conjugado mis dos placeres. La sensación final fue “Qué rico fue este vino con ese auto”.
Al compartir esta sensación con algunos amigos, descubrí que no era el único. Con lo cual comencé a elaborar más seriamente este singular vínculo, el cual iremos compartiendo en cada edición con diferentes productos buscando nuevos “maridajes”.

El vino que escogí para degustar y comprobar que sus aromas y sabores me transportan gratamente a un automóvil es el Nube Negra Malbec 2010 del enólogo Eduardo Vidal. Y el automóvil, el Pagani Zonda de nuestro Horacio Pagani. ¿Por qué?

Eduardo Vidal es un joven que lleva más de doce vendimias como enólogo y que trabajó para Pascual Toso, Vinorum, Wine Valley, entre otras bodegas. Tuvo la suerte de ser tocado por la varita de un gran enólogo que lo llevó unos meses a trabajar en su bodega de Sebastopol, California: Nada menos que Paul Hobbs. Eduardo inició su proyecto propio en 2008, cuando decidió cancelar la compra de una camioneta y utilizar esos ahorros para adquirir unas hileras de uva de un viñedo de El Peral, Valle de Uco.

Nube Negra Malbec 2010
Alquiló espacio en una bodega, cosechó de noche, para aprovechar las bajas temperaturas ya que no tenía equipamiento para frío, vinificó, dejó el vino descansando en barricas durante 18 meses y finalmente lo embotelló (apenas 1.200 botellas), saliendo él mismo a recorrer ciudades dando a conocer el Nube Negra 2008, su primer vino.
Algunas de las características más salientes de Nube Negra 2010 son:
COLOR. Hace honor a su nombre; un rojo muy oscuro con centro negro y destellos violáceos de gran brillo.
AROMA. Muy frutal, desde la quietud despiertan aromas de frutos rojos y en agite aparecen los descriptores típicos de la madera como chocolate y alguna puntita minera.
SABOR. Entra muy suave y delicado. En medio de la boca genera una revolución de sabores y llena todo el paladar. Franco, equilibrado, de muy buena acidez que se integra perfectamente con los 15,1° de alcohol. Su final es largo y placentero.
Sus creaciones vínicas son el Nube Negra Malbec 2008, 2010 y 2011. También El Espía Capítulo Primero y El Espía Capítulo Final.

Horacio Pagani luego de algunos proyectos locales, decidió dar el gran salto y con apenas 26 años viajó a Europa convencido de su potencial y con un claro objetivo: fabricar el súper deportivo más caro del mundo. El propio Juan Manuel Fangio –quien percibió sus cualidades- lo recomendó ante Enzo Ferrari y finalmente ingresó a trabajar en Lamborghini donde participó en varios desarrollos de la marca. En 1995 presentó en el Salón de Ginebra su primer auto con el apoyo motriz de la propia Mercedes-Benz. Desde entonces no ha parado de cosechar elogios, logros y por sobre todo clientes de todo el mundo que deben aguardar varios meses para acceder al Pagani Zonda, y recientemente al novísimo Huayra.

Pagani Zonda
Mi maridaje se debe entonces a que ambos protagonistas y creadores concretaron su emprendimiento con muy corta edad, arriesgando, buscando formas no sencillas para materializarlos y poniendo mucho esfuerzo y perseverancia.
También coinciden sus producciones limitadas: Nube Negra 2008, 1.300 botellas su primer vino y Nube Negra 2010, 2.000 botellas en tanto del Pagani Zonda poco más de un centenar en 10 años. Sus métodos fueron muy osados e impensados: Pagani instalando su fábrica justo en Módena, o sea la capital italiana del diseño y la performance a metros de Lamborghini, Maserati y Ferrari. Vidal cosechando de noche su primera etiqueta, algo poco común.
Y finalmente, esa revolución de sabores que produce en boca el Nube Negra 2010 es la misma que generó el Zonda en el mundo de los súper autos.
Hasta la próxima y por favor “Beber con moderación” y “Si va a conducir no beba alcohol”.

Pablo Pujadas y Eduardo Vidal


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17 de abril de 2014

Malbec: un nombre propio


Se nos conoce en el mundo por varios nombres propios:

San Martín,
Evita,
Borges,
El Che,
Gardel,
Maradona,
Messi,
Fangio,
Favaloro,
Julio Boca,
Papa Francisco,

y por supuesto...

El MALBEC!!!

Hoy levantemos una copa de Malbec en su día.
¡¡Feliz Día!!


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18 de marzo de 2014

Las cosas suceden por una razón

Resulta que hay gente a la que una vez en la vida se le cruza una oportunidad y tiene una fracción de segundo para decidir qué hacer y el tiempo dirá si la decisión tomada fue acertada o no.
Cuando te cruzas con un tipo que en un brazo tiene tatuada la frase "Everything happens for a reason" (la traducción da título a la nota) ahí te das cuenta que en un momento se encontró en una encrucijada y tuvo que optar por un camino. 
Conocimos a esta persona allá por el 2011 cuando nos visitó en una de nuestras veladas compartiendo con nosotros "su creación". Un vino que había elaborado con la misma pasión que un artista pone en sus obras. No voy a profundizar mucho en la historia ya que la he escrito oportunamente pero volviendo al principio de la nota, les puedo asegurar que el tiempo está hablando y dice a viva voz: "Querido Eduardo, tomaste el camino correcto".


Para los que aún no saben de quién estamos hablando, les cuento que se trata de Eduardo Vidal. Enólogo y propietario de Eduardo Vidal Wines. Un proyecto de vinos de autor que nace en 2008 con la creación de Nube Negra Malbec, su vino icono cuyo nombre está inspirado en la canción homónima de Joaquín Sabina que, como dijo Pablo (un amigo), es un vino que te trasporta al más allá (y yo acoto: allá donde se escriben las canciones, con humo blanco de la nube negra). 

Inquieto por mejorar y continuar su proyecto y desarrollarse, Eduardo estuvo jugando en las grandes ligas y vinificó con Paul Hobbs en California y con Marcelo Pelleriti en Pomerol. Te parece poco?? 

Luego siguieron las creaciones y apareció el Nube Negra Malbec 2010. Más sutil en nariz, con menos madera, pero con una boca extremadamente sabrosa que conjuga la fruta negra con las especias y un perfil dulzón impecable. Además porta una vestimenta más imponente (nueva botella y etiqueta).

Después surge la idea de hacer una línea de entrada que arranque con un vino jóven sin madera y termine con una bomba que lleve impreso el sello Vidal, es decir, vinos con mucha potencia y gran carácter de alta graduación alcohólica pero tan bien equilibrados que no molesta.

Así nace la línea El Espía, bautizado de esta forma por la canción de Soda Stereo: Persiana Americana, que reza: soy un espía, un espectador, y consta de dos ejemplares: El Espía Capítulo Primero, vino joven, muy frutal, fresco y fácil de beber. Ideal para acompañar una buena comida con base de carnes rojas o pastas con salsas suaves, y el segundo, El Espía Gran Final, vestido de negro con el espectador espiando por la persiana, como queriendo saber qué opinás del vino cuando lo bebés, y en el que encontramos notas minerales, mucha intensidad, complejidad y robustez.

Un dato raro, que deviene de la estrategia comercial de Eduardo es que ninguno de los Espías dan cuenta del año de cosecha ni de la composición varietal. Es decir como dice la etiqueta: "Este gran vino es un poderoso misterio. Fue pensado para aquellos que se atrevan a descubrir todos los secretos: QUÉ? DÓNDE? POR QUÉ? CUÁNDO? CUÁNTO? QUIÉN? CÓMO? Lo único que sabrás es el PARA QUÉ? Este vino fue hecho para compartir buenos momentos de la vida. Animate, develá, descubrí, buscá, divertite que la vida es un gran juego y con la copa llena vos, serás el espía... "


De este Gran Final, probamos dos cortes: El Corte 1 (denominado así informalmente), que ya está agotado en el mercado igual que el Capítulo Primero, y el Corte 2 que lleva apenas 2 meses en botella y ya denota un perfil más aromático que el anterior con aromas especiados y florales. Un corte de más de dos cepas al parecer, dada su gran complejidad.

Luego avanzamos con la gran sorpresa que teníamos preparada. Eduardo trajo un Nube Negra Malbec 2011 que ya lleva 9 meses de estiba en botella y que no saldrá al mercado hasta el mes de julio aproximadamente. Un misil que descansó 22 meses en roble y que lleva en su corazón 99% de Malbec de Tupungato y una cuota de libertad que no la voy a revelar, así dejan fluir sus sensaciones el día que se topen con este ejemplar.

Nos pareció con Maxi que era el momento perfecto de ver cómo venía evolucionando la línea con el correr de los años y por eso decidimos hacer una vertical 2008, 2010 y 2011.
Por sugerencia del autor, con los tres ejemplares decantados le entramos primero al 2010, luego al novato 2011 y finalmente cerramos la noche con la vedette: la 2008.



Resumiendo la degustación, quiero concluir diciendo que los vinos de Eduardo Vidal, tienen una gran característica: son vinos para compartir con los elegidos.

Por supuesto, el evento no dejó de tener el formato de Velada Etílica, por lo que hubo picadita, empanadas, profiteroles (de Matías), magia y café.


Como condimento adicional, Pablo trajo su cámara y capturó algunos momentos que plasmó en este video muy emocionante para nosotros y que lo compartimos con ustedes:


No hay más que agregar, prueben los vinos de Eduardo cuando puedan. Les aseguro que no se arrepentirán (los duendes opinan lo mismo).


Gracias Juan, Rafa, Pablo, Ulises, José, Ely, Edu y Mauro por hacer de esta noche una más de las inolvidables de El Vino del Mes.




Cierro el post con la frase que disparó Edu, casi con lágrimas en los ojos, cuando tomó el 2008:
"Esto me da mucha satisfacción"





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24 de febrero de 2014

4to Aniversario - Un festejo SinFin

Como ya les comentamos antes, decidimos hacer varias juntadas de festejo.
La primera fue un Back to The Origins que estuvo espectacular.
La segunda, iba a ser en una vinoteca amiga pero lamentablemente pasó a ser historia ya que hacía más de un mes había cerrado sus puertas. Entonces, como cambio de último momento y para ultimar detalles de lo que sería la gran velada con amigos, que se hizo el 21/2 y pronto saldrá la nota, fuimos a Dambleé a picar algo y disfrutar uno de los grandes vinos que teníamos guardado para alguna ocasión especial y vaya si ésta lo era.


SINFIN Guarda de Familia 2010
Podríamos haber elegido cualquier etiqueta para la ocasión pero cuando pensamos en la selección pusimos una premisa importante: tiene que ser un vino que para la bodega que lo haya creado signifique algo parecido a lo que significa para nosotros cumplir un año más de permanencia, constancia, esfuerzo y dedicación para sostener este proyecto
Sin dudarlo, y por decisión unánime, surgió este elegante y complejo ejemplar que fue lanzado al mercado el día que se inauguró la reforma de la bodega de la Familia Caselles.
Luego de un gran esfuerzo la bodega abrió sus puertas al enoturismo mostrando con orgullo instalaciones de primerísima calidad que tuve la suerte de ver durante la etapa final de la construcción el año pasado.
Como dije antes, junto a la inauguración se presentó el nuevo vino icono de la bodega: Sin Fin Guarda de Familia 2010 del que solo se hicieron 6.036 botellas y nosotros tuvimos el privilegio de descorchar y degustar la Nº 0007.


Guarda de Familia se trata de un corte de cinco uvas que representa a cada uno de los hijos del titular de la bodega. La base es Malbec y acompañan Syrah, Bonarda, Petit Verdot y Cabernet Franc.

Familia Caselles (foto de Bodega SinFin)

Muy complejo, armónico, equilibrado, sin aristas, bien redondo. Los 24 meses de roble han hecho que el vino esté muy bien domado y a diferencia de lo que puedan pensar por tanto tiempo de barrica, la madera no invade en ningún momento la fruta. También aparecen especias, flores y, haciendo honor al productor, un SinFin de aromas y sabores.

Se trata de un ejemplar de altísima gama cuyo precio sugerido es de $400 y les aseguro que vale la pena la inversión.

Para acompañar semejante caldo, no podíamos comer cualquier cosa y haber elegido Dambleé para descorcharlo fue una las mejores decisiones. Al llegar nos recibieron con una copita de espumante con el que realizamos el brindis (segundo) por nuestro aniversario.


Acompañamos con unas rabas, unos mejillones gratinados y finalmente un arroz especial.

Tuvimos que cerrar directamente con un Lemoncello di Sorrento porque no quedó lugar para el postre ni para el café.

Una vez más les agradecemos por leernos y comentar las notas ya que esto es lo que nos alimenta (aparte de los quesos, los jamones, etc... je je!!!) y felicitamos a la Familia Caselles y al equipo de la Bodega encabezado por el enólogo David Funes por este logro.

Hasta la próxima!!


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19 de febrero de 2014

2 Locos + 2 Grandes Vinos = 4 Años

¿Que te parece si nos juntamos en casa a tomar un alta gama con unos quesitos?

Esta frase fue la que marcó un antes y un despúes en nuestras vidas.
Así nació El Vino del Mes y ya cumplimos cuatro años.


En la nota anterior contamos que la idea de festejar iba a ser diferente a los años anteriores y, de arranque, hicimos una Velada como las primeras que hubo.
Por eso me pareció que sería consistente con la idea, que la nota salga con el mismo estilo que las primeras, donde contábamos todo el raid desde la salida de la oficina hasta la última gota que nos tomábamos.

La reunión la hicimos en casa y estuvo invitado Matías, mi primo, últimamente devenido en pastelero oficial de las Veladas Etílicas. Justamente él estaba a cargo del postre y por eso se fue por su lado para llegar mas tarde a la reunión.
Nosotros encaramos camino a Caballito con una escala obligada en el legendario Mercado del Progreso. Allí compramos jamón crudo Torgelón, bondiola Los Calvos y lomito ahumado Bocatti, unos tomatitos cherry y las mejores empanadas de carne en La carnicería de Jorge Fernandez.
Los quesos ya los había comprado Maxi. Pategras, Provolone y Reggianito de La Serenísima, y yo tenía un Sardo que compré en Sersale.
Antes de subir pasé por la panadería Aló! por pan y palitos de queso y orégano.

Al llegar mis hijas nos entregaron unas manualidades que hiceron para regalarnos: unas bolsitas con una botella con etiqueta "El Vino del Mes" y una copa que hizo obviamente que me emocionara mucho (foto principal de la nota).

Mientras preparamos la tabla, armamos una ensaladita capresse con mi legendaria planta de albahaca que tengo en el balcón y ha sobrevivido varios embates climáticos y también pusimos en un bowl unas aceitunas (mix) y en otro una pasta de aceitunas negras.

Ahí llegó Matías con una bandeja de profiteroles caseritos rellenos de chocolate y dulce de leche que iban a ser el postre perfecto de la velada.

En cuanto a con qué regaríamos, Maxi había traido un elexir: Chacayes 2006 de la Bodega Lurton (ahora llamada Piedra Negra). Pero como íbamos a ser 4 (con mi primo y mi mujer) decidimos descorchar algo más. 
El método de selección fue al azar. Yo tengo una cava de 28 botellas y mi hija mayor dijo un número del 1 al 7 (cantidad de estantes) y la menor uno del 1 al 4 (posiciones por estante). Asi fue que el vino elegido se encontraba en la 4ª posición del 5º estante y se trataba de un Ramanegra Reserva Red Blend 2011 de Bodega Casarena.

Descorchamos los dos ejemplares, servimos el Ramanegra y brindamos.
El resto fue puro placer.

Luego de la picada y de haber liquidado los tubos, Maxi sacó un "conejo de la galera" (y eso que el mago soy yo). Puso sobre la mesa un Single Malt de la Isla de Skye de Escocia añejado 10 añados: Talisker. Impresionante!!

Por último, acá van algunas de las fotos de la reunión Back to the Origins.





Ahhh!!!! Esperan que hable de los vinos? No!!! Recuerden que encaré la nota de la misma forma que las primeras donde no opinábamos del vino. Jajajaja!!!
Lo único que les voy a decir, como nos contestó un gran referente del mundo del vino (Gerente General de un grupo de bodegas con origen francés) cuando le preguntamos qué nos podía contar de la nueva añada de un vino: Son dos vinos de la P... Madre!!!

Los Duendes se hicieron presentes en el festejo!!!


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